VALOR

Nosotros también fuimos cachorros, tuvimos ansias de conocer mundo, descubrir nuevos lugares y ser parte de las personas que estuvieron en nuestras vidas, queríamos construir recuerdos con los que poder envejecer, sin embargo nos vimos abandonados, maltratados y olvidados.

Cada uno de nosotros lleva cadenas en nuestros cuerpos, miedos que se han apoderado de nuestras mentes y cuerpos como si fueran nuestra segunda piel, dejarlos atrás es complicado, algunas veces se consigue y otras forman parte de nosotros.

Nosotros no decidimos esta vida, si hemos llegado a esto es porque gente irresponsable ha decidido por nosotros, haciendo creer que ellos son los jueces de las vidas que caen en sus manos, juguetes rotos que pasan a ser abandonados a su suerte sin importar el resultado.

Pasamos de ser los mimados, a ser inexistentes por aquellos que nos compraron, nos recogieron o adoptaron.

Es muy duro comprender que tenemos que luchar para conseguir algo que llevarnos a la boca, recorrer kilómetros para encontrar un lugar donde pasar la noche sin que por ello nos persigan o nos tiren piedras para alejarnos.

Muchos nos dejamos llevar por la agonía del dolor que nos inunda el cuerpo, ya que muchos tenemos enfermedades, pero las peores son las del alma. Para esas no hay tratamiento posible, ver cómo te llevan en un coche pensando que has recuperado tu lugar y vas hacer una excursión, pero la triste realidad es que te dejan tirado en un lugar alejado, sin comida, sin agua y sin poder regresar, allí el alma y el corazón se quiebran y te rompes en mil pedazos.

Llegado a esto puedes pensar que el ser humano no tiene corazón, pero hay otros seres que siendo de la misma especie no son así, puede que estos estén vacunados contra ese egoísmo, intolerancia e hipocresía que tienen los que te abandonan.

Estas personas se paran en medio de la carretera, autopista incluso poniendo muchas veces su vida en peligro solo para rescatarnos, otras se pasan horas en un rincón para que podamos confiar en ellos, otros luchan con sus voces para que tengamos un lugar, y otros sencillamente nos ven, dejamos de ser invisibles y luchan con todos los medios para rescatarnos, para quitarnos esa segunda piel que se nos ha adherido encima.

VALOR DE SEGUIR LUCHANDO POR MI

Muchas de estas personas no tienen recursos económicos, ni espacio, pero tienen VALOR.

· Valor de seguir luchando y rescatando.

· Valor para enfrentarse a otras gentes que no comprenden su acción.

· Valor de saber hasta cuándo decir adiós.

· Valor de ver que nos marchamos con una familia.

· Valor por ir de un lado a otro haga frío, calor, llueva o nieve.

· Valor de recorrer kilómetros para encontrarnos.

· Valor de quitarse horas de sueño por nosotros.

· Valor de buscar lo mejor de nosotros dependiendo nuestro caso.

· Valor de buscar los mejores tratamientos y un largo etc.

Solo por ello, los que dependemos de estas personas, damos una segunda oportunidad a los seres humanos.

La próxima vez que te cruces con alguna de ellas, sea dando de comer a gatos abandonados, de colonias, parada en la calle o incluso en una carretera esperando el momento para rescatarnos, incluso sentada a nuestro lado porque no podemos andar y está esperando ayuda, NO te rías de su actitud, aunque TÚ no la comprendas, ellas tienen un VALOR que jamás tendrás TÚ

CASAS DE ACOGIDA. CASAS LLENAS DE SENTIMIENTOS

Nombre: Rosa     Profesión: Contable   Aficiones:  Me encantan los animales, Pilates, los amigos y familia

Hace unos días le hice una entrevista a Rosa, una voluntaria y casa de acogida para que me contara un poco su experiencia en este ámbito. Para dar a conocer el papel que desempeñan estas personas a la hora de rescatar y ayudar a las asociaciones. Un papel que, gracias al empeño de muchas de ellas, las asociaciones pueden sacar a los animales de las perreras y darles una oportunidad.

¿Años en los que llevas siendo casa de acogida?

10 años aproximadamente

¿Cuántos animales has tenido a tu cargo?

Siempre he estado en contacto con animales. No tengo ningún recuerdo en el cual no esté presente un animal

Supongo que detrás de cada animal, hay una historia. Algunas las recordaras con una sonrisa, pero otras traumática. ¿Cuál de estas historias te ha impactado más?

Tengo dos que han marcado un antes y un después. Una de ellas es Olivia es una gata. Hace tres años hubo una llamada de socorro para tres hermanos lactantes. Tenían ataxia (secuelas en el cerebro). Me preste voluntaria sin pensárselo. Pues 1 año antes había tenido un caso parecido (Marc y Felipe). Y sabía cómo podía ayudar. –Rosa sigue su relato echando la vista atrás, con cada palabra va profundizando en los sentimientos de estos casos- Los tres hermanos llegaron en un estado lamentable, pero Olivia era la que peor se encontraba. Tenían apenas dos meses, como mucho. La pequeña ni comía ni bebía. Y muchos menos levantarse. Pedí vacaciones para estar con ellos, pero en especial para ayudar a Olivia. Para que te puedas hacer una idea, había que darle de comer en la boca con una jeringa, llevar al arenero y bañarla todos los días. Aquellos ojos me cautivaron desde el primer día, era como con su mirada me pidiera ayuda. Sus dos hermanos se trasladaron a otra casa de acogida, porque empezaron a mejorar. Olivia se decidió que se quedara conmigo. Ese simple gesto, fue el que separó la vida y la muerte de ella. Pues al estimularla empezó hacer sus primeros progresos, primero la comida y empezó a jugar ella sola. Hubo momentos en que se pensó en dormirla, porque su calidad de vida llegaría a ser dudosa. Se consultó con un Neurólogo, él nos dio una pequeña esperanza porque decía que aprendería a mantener el equilibrio. Así que cada día mañana y noche hacíamos rehabilitación para fortalecer patas y que su pequeño cerebro trabajara al máximo. – La voz de Rosa cambia a medida que avanza la entrevista, sus ojos se van empañando de lágrimas que ella no deja caer. Cuando va recordando, sus labios dibujan una leve sonrisa. – El día que consiguió dar sus primeros pasos, supe que tendría una vida plena, con sus limitaciones. Aunque se pueda pensar lo contrario, encontró un hogar con uno de sus hermanos en Suiza. Sigo teniendo contacto con su mami Vall Rami, y su vida ha mejorado mucho. Parte de mi corazón se fue con ella, pero al mismo tiempo feliz de haber ganado esa batalla.

La otra historia es de Nora, una perra sacada de Son reus, 22 de octubre hará un año que esta con nosotros. Su caso fue y sigue siendo complicado. Lleva arrastrando traumas por abandonos. Además de su bajo peso, ya que en la perrera había dejado de comer. Ha estado con medicación, pautas. Y por nuestra parte mucha dosis de paciencia y cariño. El primer día de estar con nosotros, me rompió las cortinas. Defeco por la casa. Ladraba continuamente. Hace apenas dos meses, me dio su primer beso. No te puedes imaginar lo que supuso para nosotros. Ahora puedo decir, que a empezado a ser feliz. Sabe que este es su hogar. Y que de aquí no se va a ir. Ya que es una acogida indefinida. -Veo como sus ojos van cambiando al hablar de Nora, se le llenan de esperanza y un amor, posiblemente ajeno a la cantidad que ellos sienten por Nora, pero que ella a su manera les da las gracias. Con sus primeros lametones, o sus ronquidos al anochecer-

¿Qué coste emocional supone para ti?

No hay vez que cuando los ves partir se lleven algo de mí. Satisfacción de haberlos salvado, pero tristeza a la vez porque se van. Son sentimientos enfrentados. ¿estarán bien? ¿serán buenas familias? Los dejamos partir para poder ayudar a otros, por desgracia no podemos quedarnos con todos.

“Que supone leer “España es uno de los países de Europa, que tiene la tasa más alta de abandono”.

Me avergüenza que España sea el país con tanta tasa de abandono.

¿Porque recomendarías ser casa acogida?

Hay que partir que ser casa de acogida es muy importante, sin estas pequeñas aportaciones que hacemos los voluntarios, muchos animales no se salvarían. Pero ojo no todo es de color de rosa. Son noches en vela, salidas a veterinario, cuidar sus heridas tanto físicas como psicológicas.

¿Se puede compaginar una acogida con tu vida personal?

Hay que hacer modificaciones, pero con el tiempo te acostumbras. Me he llegado a llevar aun cachorro en la mochila, a la hora del biberón, salir del restaurante y dárselo sin problemas. Preparar mi dormitorio por si algún cachorro lloraba y no lo oía. Dar biberones cada tres horas, para después ir a trabajar. Son cosas que haces siendo casa de acogida. Me siento feliz haciéndolo.

¿Crees que la figura como casa acogida, puede ser un factor a tener en cuenta por las administraciones públicas, para que las perreras municipales no estén tan saturadas?

Considero que tendrían que cambiar las leyes, hay algunos casos como cachorros, ancianos o enfermos que no deberían estar en perreras, más bien en estas casas. Para poder cuidarlos debidamente y tenerlos en observación

Sobre las adopciones y las devoluciones en pocas horas ¿qué crees que ocurre?

Cada caso es un mundo, pero me indigna. Hay que pensar que debe transcurrir unos días de adaptación, son seres vivos. Antes de tomar la decisión de adoptar, valorar realmente si estás preparado.

Terminada la entrevista con Rosa, me voy con un sentimiento de nostalgia y de sabiduría de la mano de ella. Me ha enseñado una tenacidad que no creía que en las personas hubiera esa posibilidad y sobre todo en dar algo de comprensión, cariño en un ser vivo, en este caso un animal

En Rosa, he descubierto una mujer que además de tener su vida familiar, sus aficiones, sus amigos… Tiene un lugar, muy presente para los animales. Muchos de ellos que nadie quiso, pero que con su tenacidad pudo conseguir ganar batallas. Hacer progresos, a pesar de noches sin dormir, cortinas rotas. Adecuando su vida a lo que ellos necesitan en su momento. Que a pesar de que, con cada uno de ellos, se va un poco de ella. Aún le queda mucho amor por dar. De momento con Nora, pero mirando al futuro incierto. Esperando que las administraciones cambien algunas posturas y que la gente sea más consciente a la hora de adoptar.