HÉROES ANÓNIMOS

Hoy me gustaría honrar a esos héroes anónimos, que no dudaron en arriesgar sus vidas por ayudar a animales y  animales que ayudaron a personas en momentos claves

ALAN

Alan, imagen cedida por “El refugio”

Nos trasladamos a Berja (Almería). Una muchacha llamada Angélica salió junto con su perro y amigos para hacer senderismo. Su perro se desvió de su camino y empezó a ladrar. Al oír los ladridos de ayuda, todos deciden acercarse al lugar. Allí delante de ellos había un pastor alemán tirado en el suelo, en la mitad de la nada, sin moverse bajo el sol y con problemas en sus ojos. Buscaron por la zona por si era de alguien, pero sus peores sospechas se hicieron ciertas, alguien había llevado a ese animal ciego, hasta esos parajes donde casi nadie pasaba para que muriese de hambre y de sed.

Fue tal el impacto que produjo a los jóvenes la maldad del ser humano, que no perdieron ni un minuto en bajarlo de la montaña por turnos y Alan fue llevado al veterinario, quien confirmó la ceguera del perro, además presentaba una delgadez aguda, heridas en su piel, alopecia y problemas en sus patas. Comenzaron a solicitar ayuda a diferentes asociaciones para que recogieran a Alan. Ellos mientras construían un habitáculo confortable para él. Durante varios días, lo protegieron, alimentaron y dieron cariño. Hasta que la llamada de auxilio fue respondida. Alan fue trasladado a Madrid. Donde pasó por una revisión exhaustiva por veterinarios del centro. Alan consiguió superar varias hospitalizaciones debido a diversas infecciones. Los tratamientos y el cariño recibido a diario han propiciado su recuperación. Pero aún debía de pasar por un mal trago. Se debían extirpar los ojos por completo debido a múltiples complicaciones. A pesar de haber perdido sus ojos ha salvado su vida. Gracias a que unos jóvenes de Berja lo ayudaron.

SALTY

Salty, con su compañero

Nuestro protagonista es un perro guía. Para ello nos debemos situar en una fatídica fecha el 11 S. Omar, su compañero, estaba trabajando en una oficina en el piso de la torre 1 cuando ocurrió el atentado. Omar empieza a sentir como el edificio temblaba, percibió los gritos de la gente que entraban en desesperó, tomó a Salty de su correa y se dirigieron a la salida de emergencia, pero Omar fue consciente que debido a su condición, sería difícil salir de allí ilesos, así que decidió darle la libertad a Salty para que uno de los dos se salvará.

Salty al verse libre, no se movió, decidió quedarse a su lado juntos habían llegado y juntos saldrían. No fue tarea fácil, pero ambos salieron con vida de la torre, ambos se salvaron mutuamente.

Después del atentado Omar y Salty siguieron con su vida juntos, participando de los nuevos acontecimientos como el nacimiento de las primeras nietas de Omar.

En 2008 Salty falleció , su acto de valentía fue condecorado con la medalla Dickin, otorgada por la asociación People’s Dispensary for Sick Animals.

CANELO

Monumento a Canelo

Su amigo y compañero es un vagabundo que ingresa en el hospital para someterse a diálisis, algo habitual en su compañero humano. Este entra en el hospital y le dice la frase de siempre “Espérame aquí compañero, estas fueron sus últimas palabras, su amigo murió.

Canelo no podía comprender que su amigo no se reuniría nunca más con él, muchas veces Canelo lo acompañaba en ese trayecto del hospital y lo esperaba a la salid, esa salida que nunca se produjo, aunque Canelo esperó pacientemente en la puerta  días, meses y años.

12 años son los que esperó sin apartarse de la puerta, aguantando frío, lluvia y calor. Incluso un vecino lo denunció por haber mordido a su perro. Eso motivó que Canelo fuera trasladado a la perrera para ser sacrificado, pero fue tal el cariño que sentían muchos vecinos de Cádiz, incluidos los trabajadores del hospital, que se movilizaron pidiendo el indulto para un ser tan noble y fiel. Al final Don José Blas Fernández, firmó el decreto indultando a Canelo.

Una asociación apadrinó a Canelo, vacunándolo y proporcionando los permisos para que continuara esperando a su amigo, durante esos 12 largos años hasta el día que sus ojos se cerraron para reunirse con su fiel compañero, lamentablemente murió atropellado a escasos metros del hospital.

En Cádiz se le recuerda con una placa conmemorativa, colocada donde pasó su mayor tiempo de vida, donde se puede leer la siguiente inscripción

 “A Canelo, que durante doce años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido. El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. Mayo de 2003“.

BARRY

Barry, su cuerpo se conserva embalsamado en el museo de Berna

Este San Bernardo nació en 1800, con aptitudes  desde muy pequeño, para el rescate de personas, se decía que tenía un sentido especial para saber dónde y cuando alguien se encontraba en peligro.

El rescate más famoso realizado por nuestro héroe fue hacía el año 1805, en el Puerto de San Bernardo (Suiza), como cada mañana Barry salió con su guía, un prior del monasterio de esas montañas, Barry se detuvo en un punto fijo, pocos segundos después una avalancha empujó cien metros colina abajo a todo el grupo.

El guía al incorporarse, llamó al can, este hizo caso omiso, cosa rara en él. Habían pasado unas horas y no se tenían noticias de Barry, unos jóvenes monjes salieron en su busca, mientras llegaron a oídos de los demás monjes  que una mujer y su hijo habían salido en dirección al Puerto y no se tenían noticias de ellos.

Una tormenta de nieve hizo suspender la búsqueda del perro y de las dos personas. A las once de la noche el prior oyó un lamento a lo lejos, era Barry con el cuerpo cubierto de nieve y con un niño inconsciente atado con una prenda de vestir en la espalda.

Al parecer Barry encontró a la madre con su hijo y ella  incapaz de dar un paso, en un esfuerzo por poner a salvo a su hijo,  ató a su hijo al lomo del perro para que pudiera sacarlo. Mientras los monjes, reanimaban al niño, otro grupo, junto a Barry salieron en la busca de la madre, Barry los llevó junto a la mujer, su cuerpo yacía en el suelo, había fallecido pero con su último aliento salvó a lo que más quería, a su hijo.

Barry conocía las montañas a la perfección, trabajaba solo, hacía reconocimientos sin que nadie se lo tuviera que mandar, hasta que un día fue encontrado mal herido, tendido junto a un soldado que se estaba congelando, este lo hirió al confundirlo con un lobo.

Barry aun estando herido se acercó al soldado para darle calor y que no muriese congelado, el soldado sobrevivió y Barry pudo salvar la vida gracias a los cuidados de los monjes, pero no pudo volver hacer lo que más amaba en este mundo, rescatar personas.

A finales de 1814 Barry murió, tenía cerca de 15 años, su gran amor siempre fueron esas montañas donde nació, y donde rescató a lo largo de su vida, a más de 40 personas.

Barry fue embalsamado por el museo de ciencias de Berna, a día de hoy muchas personas visitan a Barry.

Como Anécdota os contaré que los monjes de San Bernardo, que era y aún sigue siendo un hospicio, tienen entre ellos un Barry; según cuentan  entre sus paredes debe haber siempre un perro llamado Barry y poder mantener su memoria viva.

El término de San Bernardo fue utilizado para denominar a esta raza en 1865 y en 1880 fue reconocido por el Kennel club de Suiza.

Los San Bernardo jamás llevaron un barril de licor atados a sus cuellos, cuando encontraban a alguien con hipotermia solían utilizar su cuerpo para darles calor, se pueden encontrar varios monumentos en Suiza y en París dedicados a la memoria de Barry.

Estos héroes existieron, dejaron huella, dejaron su legado. Quedan muchas historias por contar, unas más interesantes que otras, en definitiva, historias de héroes.

En otro capítulo seguiremos con otras fascinantes historias.

Os esperamos en el próximo articulo