CARTA A LA QUINTA OLA. Tu negligencia la pagamos todos

Carta a la quinta ola. Es el debate de nuestras conciencias, sobre las falsas promesas que hacemos a aquellos que pagan con su vida TU pasotismo y negligencia.

En nuestra memoria quedara esas salidas a balcones o ventanas, donde dando vítores y aplausos, dábamos gracias a los sanitarios por su esfuerzo y dedicación.

Muchos dieron su vida para que otros pudieran contar la historia de que el COVID existe. A igual que nosotros ellos tenían una vida detrás. Hobbies, estudiar un máster, pero sobre todo tenían familia. Esa que esperaba ansiosos su llegada para poder abrazarlos, besarlos. Otros tenían planes de futuro que jamás llegaron a producirse, porque murieron. El reloj se paro para muchos incluido los sanitarios.

Sin apenas recursos e inventándose diariamente, fueron atendiendo a esas personas que acudían en masa a urgencias. Unos con síntomas mas graves que otros, pero con una cosa en común, la misma mirada de miedo.

Ellos debieron curar sus heridas y las del alma. Paliaron los abrazos de su familia, por la esperanza de que pronto podrían reunirse. Aun sabiendo que algunos estaban marcados por la muerte. Que en esos días se paseaba por los pasillos de los hospitales y de residencias, libremente, sin que nadie pudiera hacer nada para desviarla o engañarla. En cambio, esas familias se desgarraban el alma por no poder despedir a los suyos. Su dolor era más agudo, pensando que los últimos momentos estuvieron solos, sin esa mano amiga, ni con las palabras que acompañan ese trance.

Muchos de estos sanitarios estuvieron en la partida de esas vidas quebradas y secuestradas de sus seres queridos. Reconfortaron como pudieron a la gente, aun sabiendo que las palabras no curan, pero alivian el alma.

Así como pudieron fueron ganando las olas, que venían marcadas por números excesivos de pacientes. Y nosotros seguíamos aplaudiendo esa valentía, ese esfuerzo. En esos diez minutos de aplausos nos convertíamos en la gente agradecida, cívica y que todo lo hacía bien.

Pero terminado esos aplausos, desaparecían la sensatez de nuestras vidas y se hacían cosas indebidas. Pensando que esa pandemia declarada por el mundo entero, jamás nos alcanzaría.

Reuniones masivas, fiestas clandestinas, botellones.

Covid en nuestras vidas.

¿Cuántas veces fuimos espectadores de esas noticias?¿Cuántas denuncias se interpusieron?

Pero, aun así, seguíamos como idiotas aplaudiendo. Mitigando la mala conducta ejercida por muchos. Quizás aliviando nuestra conciencia del incumplimiento de las normas.

Echando la vista atrás, esas imágenes de gente llenando nuestros balcones de nuestras ciudades y pueblos. Aplaudiendo a raudales, dándoles las gracias por el esfuerzo y valentía. Hoy me dan pena

¿Para que sirvieron esos aplausos, esos carteles de ánimo? Nada hemos aprendido en todos esos meses, seguimos mintiéndonos a nosotros mismos, acudiendo en masa a fiestas. Sin importar que, con TU ACTO no solo te contagies. Sino que además puedas contagiar a tu amigo, tu vecino que han hecho las cosas debidamente. Y además tú serás un paciente en las manos de esos sanitarios que tu aplaudías cada día.

En estos momentos nos enfrentamos a la quinta ola. Una ola que se ha generado por lo indebido, por querer correr demasiado, por no prevenir nuestras entradas en aeropuertos y puertos. Podemos dar la culpa a los gobiernos autonómicos y centrales. Pero seamos sensatos ¿Cuánto ha sido por nuestra culpa?

No aprendemos, las cifras de muertos aumentan. La gente tiene que cerrar sus negocios, familias enteras sin apenas recursos y el sistema de sanidad de nuevo se va a colapsar.

Se retrasarán las visitas a especialistas, pruebas diagnosticas y las operaciones. Todos sufriremos de una manera u otra en nuestras carnes, la negligencia de otra parte de nuestra comunidad. Que por querer ser joven o por no aplicar unas normas básicas. Se saltarán las barreras que en estos momentos tenemos en nuestras vidas.

Antes de saltarte esas barreras porqué piensas que no hay un mañana. Recuerda que tu sola acción, traerá consigo consecuencias a otras personas indefensas y puede que la muerte.

Para que tengamos un mañana TODOS y podamos recuperarnos emocionalmente, económicamente. Dejando atrás el COVID de nuestras vidas.

Haz las cosas bien hoy.

2 comentarios sobre “CARTA A LA QUINTA OLA. Tu negligencia la pagamos todos

  1. Se evidencia un hecho pese al paso de los siglos: hace falta mucho más que un virus para acabar con tanto gilipollas. Humanos… cuesta imaginar cómo hemos llegado tan lejos.

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